|
" Es curioso que yo, que domino el mundo desde la India hasta Andalucía, no consiga dominar un tablero de dos codos de ancho por dos de largo" Al Manum, Califa de Bagdad hasta el 833.
Pensemos por unos instantes en el hecho de que el ajedrez tenga una historia. Lo primero que se observa si tiene en cuenta los datos , es que el ajedrez pasó de ser un juego local a ser acogido con relativa velocidad por todos los pueblos que fueron tomando conocimiento del mismo, hasta llegar el momento presente, donde podemos concluir su total universalidad..
¿Qué posee el ajedrez?. ¿Qué le hace ser aceptado por las más diversas culturas y pueblos?. Desde luego es un juego y el juego en sí es universal, forma parte del desarrollo humano, es un mecanismo de aprendizaje que acompaña al hombre en todas las edades y permite la relación social despejada de toda necesidad material o económica. Pero esto lo poseen todos los juegos, especialmente los de tablero o mesa, como por ejemplo el "Go"; sin embargo éste no goza de la universal popularidad que tiene el ajedrez.
Debemos atender para orientarnos al propio juego del ajedrez. Tiene dos tipo de reglas: el primer tipo se refiere a las entidades que lo forma: rey, torre, ... e indican cómo son sus movimientos, lo que pueden y no que no pueden ejecutar dentro del tablero. El segundo tipo de reglas son las que regulan el juego: cómo comenzar, la alternancia de movimientos y la finalidad del juego. El número de normas que emergen de ambos conjuntos de reglas lo convierten en un juego mas complejo que la mayoría de los juegos de mesa. Aunque individualmente cada norma o regla sea sencilla, adquirir la destreza en todas ellas lleva mas horas de iniciación que los que se emplean habitualmente en otros juegos de mesa.
Pero sin duda alguna, lo fascinante del juego viene a partir de este momento. Casi todos los juegos basan su atractivo en una mezcla de pericia del jugador (responsabilidad) y azar. Éste es decisivo en el estímulo para casi todos los juegos. En el ajedrez el azar no es suerte ciega (los dados). Este matiz es la clave del éxito como juego ; en el caso del ajedrez el azar es la incertidumbre. Cada vez que un jugador ejecuta un movimiento en el tablero, el "hecho factual", aquello que ambos jugadores comparten (el movimiento sujeto a la regla), el oponente la interpreta; descubrir la intención, ignorarla, sopesarla, abortarla...El jugador se mueve en la incertidumbre, no tiene seguridad absoluta. Se juega al ajedrez porque no existe el jugador "omnisciente" , aquel que toda partida jugada o por jugar ya la posee en su conocimiento. Este es un peligro que amenaza a todo juego; por ejemplo en el 3 en raya tras una breve experiencia el jugador descubre el algoritmo de selección de jugada que impide el azar en los movimientos. También en el juego de las damas tras unos pocos movimientos iniciales se conoce de antemano el resultado.
El jugador de ajedrez, con el estudio profundo del juego, intenta tener un mayor grado de conocimiento total que sus rivales. Conoce con la experiencia y el análisis posiciones ganadas donde no hay lugar para la incertidumbre e intenta transformar las posiciones de resultado incierto en aquellas que conoce de antemano como ganadoras, donde el verdadero juego ha desaparecido. A menudo uno de los jugadores cree que está jugando sólo porque ignora el resultado de la posición, mientras que el otro ya no juega sino que aplica el algoritmo de selección de jugada previamente conocido. Pero por muy numerosas que sean estas posiciones ganadoras, llegar a ellas sigue siendo un proceso azaroso que permite la pasión y la emoción en el juego. Todo esto es necesario para el éxito del ajedrez como juego pero resulta insuficiente como explicación.
Lo que finalmente, a mi juicio, lo ha catapultado como rey de los juegos se puede resumir en una frase tópica: el ajedrez es como la vida. La incertidumbre del juego sirve de espejo por reflejo de la que hay en la lucha por la vida. El ajedrez es una lucha ritualizada. En la vida las personas luchan por un cargo, puesto de trabajo, pareja; luchan y compiten entre sí . Primero porque hay incertidumbre, todos tienen su posibilidad, y segundo porque hay reglas de lo que es posible y lo que no está permitido en esta lucha. El ajedrez es una excelente metáfora de todo esto. Como en la vida misma el jugador usa su conocimiento, su interpretación y las reglas contra otro ser humano que está a lo mismo.
(15 páginas)
El documento completo sólo está disponible para usuarios registrados. Para disponer de una cuenta de usuario has de ser monitor con licencia en vigor (más información)
|